Solo en pos de Él

Por Enrique Martínez

“Atráeme; en pos de ti correremos” Cantares 1:4

Un día, charlaba un apóstol con un pastor, con una hermana y con un conferencista Bíblico, el tema era el crecimiento, el ingreso de recursos y algunos bienes que habían adquirido. Yo los observaba con mucha atención desde la otra mesa y en el buen rato que los escuché, en ningún momento oí la palabra Jesús, su presencia, arrepentimiento y mucho menos, quebranto o derramarse delante de Dios.

No es nuevo que el mundo hay un deseo enfermizo por tener cosas, dinero, conquistar granjas y lugares. Ser aceptados, vistos y reconocidos. La idea es escalar y lograr cosas a cualquier precio, aunque sea cumplir horarios extras, desplazar el tiempo con la familia, delitos, calumniar a otros o a compañeros de trabajo, etc. Lamentablemente estamos insertados en esta sociedad consumista y arribista, propio de los estados seculares que han plasmado el humanismo por sobre lo divino y la idea errónea de que vales por lo que tienes, o por lo que has logrado o por lo que sabes.

Pareciera que la iglesia no esta exenta de esta realidad transversal que afecta a toda la raza humana, la carrera desenfrenada tras lo material y lugares en esta vida pasajera. Lo más lamentable, que partes importantes de la iglesia evangélica, líderes y escritos, fomentan este estilo de vida materialista, hedonista y sensorial, que solo acuñan la avaricia sin fin, el afán y la ansiedad en millones de creyentes, una parte importante de pocos recursos y otros muy sinceros. ¡Qué horror que esté pasando!

Es paradojal esta carrera de muchos cristianos y ministerios buscando solo lo material, ya que los padres de la iglesia, misioneros pioneros y fundadores del pentecostalismo carismático fueron muy opuestos a esta colorida carrera tras el dinero y lo material. Aquellos, fueron abnegados y fervientes buscadores de la presencia de Dios, de la santidad, del derramar de su Espíritu, del arrepentimiento, etc.

(Les recomiendo el libro Los Generales de Dios de Roberts Liardon, biografías de hombres y mujeres predicadores, que guardaron sus vidas y que fueron tenaces buscadores de Dios…ejm Charles F. Parham, William J. Seymour entre otros).

Amados, no hay lugar en el corazón para dos señores. Fue creado solo para uno, para Jesús, para amarle y tener comunión con él. Toda la Biblia, los Salmos, Pablo y las palabras directas de Jesús, nos señalan redundantemente que le busquemos, que le amemos, que le adoremos. Nuestra vida de paso por este mundo tiene solo un existir, un objetivo, un camino, una senda: Solo en pos de Él. (Y les dijo: Venid en pos de mí” Mateo 1:17)

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” Mateo 6:24

Bendiciones

Enrique M.

Chile

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