Año Nuevo, Vida Nueva

Rev. Andrés Casanueva – Pastor Anglicano

¡Qué año estamos terminando! ¿no le parece? Niños siendo asesinados en guerras infames; crisis de refugiados que mueren en el mar tratando de buscar mejores horizontes; mujeres sufriendo violencia de mil formas, incluso antes de nacer; lideres prometiendo levantar a sus pueblos pero hundiéndolos día a día; corrupción generalizada en la política y los negocios; abuso de poderosos y desalmados sobre ingenuos usando la religión o la política; ideologías demoniacas imponiéndose en nombre de la libertad; hombres abandonando a familias enteras que sufren el hundimiento de sus confianzas; adulterios, erotismo insano y liberalidad desenfrenada presentadas como amor genuino; cobardes atentados terroristas “intentando” crear un mundo mejor al eliminar indiscriminadamente a los contrarios, aunque muchos de estos no se sabían enemigos de sus victimarios; racismo en naciones que supuestamente habían superado las huellas de una sociedad arcaica; intolerancia creciente hacia quienes no aplauden las acciones que les destruirían a ellos mismos; engaños en nombre de la paz que buscan nuevas victimas en una sociedad permeada por la autosatisfacción y narcotizada por sus propias comodidades; pueblos enteros sumidos en el maltrato de estados legales, etc. Cuánto mal se sigue desatando en nuestro mundo.

Usted se preguntará ¿Por qué Dios no elimina la raíz de todo mal? Tim Keller le respondería “Si Dios eliminara todas las fuentes del mal en el mundo, ya no estaríamos aquí, pues el mal está dentro de nosotros”.

No es algo antojadizo cuando los cristianos afirmamos que este mundo está perdido y que ninguna ideología lo salvará, y por tanto necesita un Salvador. Hace una semana celebramos la llegada de ese Salvador. Él fue quien dijo que lo malo – lo que contamina– sale del interior del ser humano “Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los asesinatos, los adulterios, la codicia, las maldades, el engaño, los vicios, la envidia, los chismes, el orgullo, la falta de juicio”.

Por ello es que, terminando este año necesitamos reconocer que el mundo requiere un cambio, que el cambio comienza en cada uno de nosotros, y que Dios no quiere hombres buenos, sino hombres nuevos. Para hacer nacer hombres nuevos que ya están viejos, se requiere la acción directa de Dios, pues para Él nada es imposible. Si decide permitir que Dios le haga nacer de nuevo, y de verdad sea para usted un Año Nuevo, le aseguro que el 2017 será el mejor año de su vida, aunque el mundo pueda seguir cayendo a su alrededor. Feliz Año Nuevo y Vida nueva.

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