Rev. Andrés Casanueva – Pastor anglicano

Ante la reforma Educacional, propuesta por el actual Gobierno, el académico y rector de la UDP, Carlos Peña dice: “No me extraña el rechazo y pone de manifiesto cuán mal conducido y peor pensado ha sido el proceso”. Esta frase fue emitida frente a la reforma educacional, que como lo hemos dicho, no apuntó al elemento justificador de la misma: la calidad – la cual aun nadie ha definido– sino más bien se ha atacado el lucro – el que sigue presente en Obras Públicas, salud, transporte, etc. y hasta en la política.

Lamentablemente dicha frase se podría aplicar a muchos otros ámbitos en que la actual administración ha sido marcada por una agenda ideológica mal pensada y peor conducida. Por cierto que el conglomerado de derecha no está lejos de los mismos vicios.

Pero ¿es acaso extraño que quienes dirigen el país, siendo de izquierdas, centros o derechas, no piensen profundamente en los procesos que quieren llevar adelante, y si tienen la oportunidad los conducen con el adicional de hacerlo pésimo? Y en el futuro, basta sólo con escuchar la pléyade de candidatos que uno piensa, “Dios nos libre de caer en sus manos”.

El problema mayor sin embargo no está en quienes dirigen o quieren dirigir el país, sino en quienes les dejamos que lo hagan, pues en forma evidente somos nosotros los que no estamos pensando seriamente en las consecuencias, y conducimos nuestro voto hacia aquellos que han demostrado no ser idoneos. Por ejemplo, sobre el candidato Guillier, quien ha estado profitando del Estado en este último período, ¿Alguien podría decir qué aporte real y concreto ha sido en el Congreso? O el candidato Piñera, ¿Qué aporte relevante y significativo ha sido en los últimos años para el país, y no sólo para sus empresas?

El problema, una vez más no está en ellos, quienes siendo movidos por sus intereses, sólo se verán posibilitados de llevarlos adelante si la ciudadanìa no piensa con cordura, y se conduce irresponsablemente.

En la Biblia hay un pasaje donde Jesús hace pensar lo que significa seguirle, y como extensión nos advierte (no sólo a cristianos), que antes de construir algo, debemos calcular los costos y sobre todo dónde construiremos. Si no tiene fundamentos firmes se vendrá abajo. Dice que sólo un necio inicia algo sin hacer cálculos y pensar dónde pone los fundamentos. Creo que lo que tenemos en las manos es demasiada responsabilidad como para no calcular los costos que tendrá confiar en ellos. Ya hemos visto lo que pasa cuando somos movidos por simpatías; la clase política nos ha dado buen ejemplo de lo que ha significado. Ruego que como país lo pensemos en serio, y no sigamos siendo necios.

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