¿Alguien libre de pecado?

Rev. Andrés Casanueva – Pastor Anglicano

Un grupo de hombres que se consideraba a sí mismos superiores a los demás, llevaron ante Jesús a una mujer conocida por su mala reputación, con la intención de eliminarla en un espacio público. Él les desafió “quien esté libre de pecado, lance la primera piedra”. Empujados a honestidad, cada uno de ellos debió retirarse dejando allí a la

mujer indemne.

Quisiera invitarle a pensar no en una mujer, sino en algunos hombres: Trump, Varela, Macri, Cartes. ¿Qué tienen en común? Todos son presidentes, empresarios, millonarios y han sido la respuesta electoral en sus propios países al cansancio ante una clase política desgastada, corrupta, que no lee la realidad de sus contextos, enfrentan mediocremente crisis y están más pendientes de no perder poder que de responder a las necesidades sociales.

Ellos han sido la respuesta a una clase política que convirtió la política en una lucrativa empresa, dándoles así excusa para intervenir. Tiene cierta lógica entonces que estos exitosos empresarios hayan incursionado en aguas políticas, donde nadan muy bien. Personalmente no me gustan los empresarios en política.

En fin, este fenómeno no parece ser aislado; más bien es tendencia en la región, sobre todo donde administraciones anteriores – de corte socialista – han demostrado ser un fracaso como administradores y llevar agendas que interesan a grupos reducidos y de gran influencia.

En un mundo moderno, demandante y relativista, esos sistemas han sido ineficaces e ineficientes. Sus apóstoles siguen lanzando utopías materialistas dialécticas que chocan con un mundo real materialista consumista. El discurso de lucha de clases, odiosa y tediosamente bañado de pseudo intelectualismo presenta modelos ideales y ficticios.

Se cautiva con ideas de alto costo ético. Ej. la dignidad humana que porfiadamente se anula con viles legislaciones orientadas a eliminar la vida de personas. Retorica y utopía vacías de sentido moral superior, que niegan la naturaleza y espiritualidad del ser humano.

¿Cuál es la reacción del mundo político, ante aquellos que ahora son competencia y que antes los financiaban? Al sentirse amenazados levantan dudas sobre la legalidad de los recursos amasados por empresarios (que puede ser verdad).

Pero cuando la clase política lanza sus primeras piedras, debemos recordarles que hoy entendemos sus motivaciones, y éstas no distan mucho de las de aquellos a quienes quieren eliminar. La única solución es volver a ser de la política el espacio de servicio público y no donde se sirve del público. ¿Habrá alguno que esté libre de pecado para llevarla adelante?

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