Aylan

Este es Aylan, tal vez su nombre no te diga nada, él era un niño, de nacionalidad siria que viajaba junto a sus padres y hermano en un bote de inmigrantes que se dirigía a Grecia, pero naufragó. Ellos fueron víctimas de las olas del caos, de los vientos embravecidos de guerras que ya no nos asombran, en donde la única alternativa es emigrar, producto del hambre y el terror. Su tumba vino a ser la orilla de una playa mudo testigo, de quienes buscaban refugio, abrigo y un nuevo hogar.
Al ver la imagen de sus pies en la arena, nos recuerda el poema de Gabriela Mistral; “Piececitos de niño, azulosos de frío, ¡cómo os ven y no os cubren, Dios mío!; El hombre ciego ignora que por donde pasáis, una flor de luz viva dejáis”. Esa flor se apagó, para nuestro escarnio y afrenta. Un vigilante trato de salvarlo, representando su salvación, sin embargo el mundo no se lo permitió. Nosotros impávidos no fuimos capaces de salvarlo. Su padre no pudo sostenerlos, las olas golpeaban su fe, sobre el cargaba una mochila de esperanza en busca de paz. Tal vez lo que el padre no sabía es que en el lenguaje bíblico el mar representa a la humanidad, las grandes masas de gentes. Ese mar es el que hoy opina, legisla, pero nada aporta, para hacer frente a esta crisis de nuestra humanidad, es el mundo el responsable, no es este u otro país, no es Siria es el mundo que le robo los sueños a esta familia y tantas otras.
La fotografía de este niño dio la vuelta al mundo, pero en vez de remover las conciencias, se criticó por qué permitir una imagen que daña la sensibilidad de la audiencia. La aldea global esta ciega frente a las necesidades de los otros, cierra sus ventanas y puertas.
En cada tic tac del reloj miles de refugiados buscan asilo en las fronteras de Europa. La realidad no es grata, más de 2600 vidas se han hundido en el Mediterráneo, o mueren este año, tratando de huir. La fotografía Aylan no es sólo de un niño de tres años ahogado en el mar. Es la fotografía de la vergüenza, es el fiasco de Europa y es la indiferencia de los que nos gobiernan. Pero es también es el resultado de mirar para otro lado, de no ser sensibles frente a la realidad, hay millones de Aylan que claman por ayuda.
Que mejor corolario que los versos de Gabriela Mistral:” Piececitos de niño, dos joyitas sufrientes, ¡cómo pasan sin veros las gentes!”…
Gabriel Alvarez http://rescate316.org

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