Castellers: La Cruz en el centro y el último niño

Los Castells son los castillos humanos típicos de España, en alguna oportunidad los hemos visto acá en Chile. Quienes realizan tales hazañas de acrobacia se llaman castellers y las torres que forman son realmente un gran espectáculo de cooperación.

Un detalle que me llamó la atención cuando se empezaron a formar el castells, yes el hecho que el primer castellers puesto al centro tiene que ser el más fuerte, es el que va a soportar toda la carga del castillo que empezará a formar. Y aún más interesante, que la posición que toma es con los brazos extendidos, es decir,  en forma de cruz.

Luego, alrededor otros igual de fuertes son los que apoyan el centro. Esta es la base de los cimientos. después otros castellers, menos pesados pero igual de fuertes van aumentando la estructura, avanzan por niveles y pueden ascender hasta los nueve pisos.

En el punto más alto, cuando todo parece que ha llegado al límite empieza a escalar un pequeño niño que con habilidad llegará a la cima en un equilibrio precario.

Cualquier imprecisión hará que esta torre se derrumbe.

La piedra angular, el cimiento basal de la vida cristiana es Cristo. Cristo es el centro de nuestras vidas que soporta el peso del pecado, que nos sustenta y aboga por nosotros.

La iglesia reunida es la que apoya nuestro crecimiento como esposa de Cristo. Nos sustenta, nos acoge, nos guía. Es un apoyo imprescindible para nuestras vidas cristianas. Por ello, es difícil creer que un cristiano pueda sobrevivir sin congregarse, sin una vida en comunidad.

Nuestra vida crece en la comunicación del evangelio, nuestra vida también es como estos Castells. Requieren preparación y concentración al igual que todos nuestros actos, que deben tener la centralidad de Cristo, una fuerza de atracción que nos lleva al Verbo.

Podrás llegar tan alto como sean tus convicciones cristianas, pero no me refiero al éxito profesional o económico, eso es simplemente “una añadidura”, algo secundario. Estamos hablando de que finalmente te llevará a recibir la recompensa de la vida eterna, y es esa conducta dirigida al blanco. Y esto se torna difícil ante la debilidad humana, pero no es un imposible.

De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Como les decía en el Castells es un niño quien lo corona, allá arriba en medio del cielo. Quien puede escalar una estructura como esta es un niño. Ellos tienen una fe plena.

Porque los niños confían plenamente, es algo natural en ellos. Confía en los demás. Así debemos abrir nuestro corazón en forma espontanea y natural. Así encontramos a Dios al tener un corazón como el de un niño. Esta alianza entre Dios y los niños la vemos en Jesús cuando pone a uno de ellos en medio de los discípulos.

Estimados, así como el último niño que escala el Castells y a vista de los presentes es quien toca el cielo; así es como ascendemos en la vida cristiana para llegar al fin de la carrera.

 

 

 

 

 

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