Dios es Mujer.

“Los lugares donde las mujeres están excluidas tienden a caer en la barbarie, pero el momento en que ella están presentes, llegan la cortesía, limpieza, sobriedad, y el orden.”

(Harriet Beecher Stowe)

Ser mujer en la vida cristiana occidental común al parecer se ha hecho bastante difícil en los últimos 100 años. Incluso en Latinoamérica el despliegue de las responsabilidades masculinas se ha puesto en amenaza debido a los incipientes pero poderosos efectos de la mujer por establecer nuevos cargos, nuevas perspectivas y nuevas metas. Al parecer el “símbolo” de “ser mujer” es cada vez más un sinónimo de tantas definiciones como mujeres existentes.

¿Qué sucede con la mujer Cristiana occidental al leer palabras orientales de inspiración divina como estas?:

(Tito 2:3-5) Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; 2:4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, 2:5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

(Colosenses 3:18) Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como conviene en el Señor.

Génesis 2:18, 22-24 Entonces el Señor Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él. “… Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre , formó una mujer y la trajo al hombre. Entonces el hombre dijo: “Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque fue tomada del hombre.”

No hace mucho conocí a una chica hija de pastores que abiertamente se declaraba una “Feminista Cristiana”. Al preguntarle las razones de su ideología (suponiendo que es una ideología), pude identificar razones muy convincentes a cualquier juicio moderno. La conversación tomo un giro inesperado al preguntarle: “¿Hay argumento bíblico para todo eso?”.

La conversación se puso tensa desde aquel entonces. Sin embargo, yo finalicé con una frase que caracteriza este artículo: “Mira, si piensas así, deberías reconsiderar el hecho de seguir una religión como la Cristiana. El cristianismo quizás no es para ti ya que siempre te sentirás incomoda, insuficiente y desplazada segun tu idologìa.” Quizás es lo último que ella escucharía de un líder de jóvenes (en aquel tiempo) como yo, que llevaba años trabajando en la iglesia.

La verdad es que es difícil tomar una posición al respecto. La mujer ha tenido diversas labores, derechos y responsabilidades a lo largo de los años y sus respectivos contextos. Sin embargo, soy enfático en cuestionar un concepto dentro de la iglesia y sociedad: “El ser mujer”.

La publicidad occidental no ocupa frases ni slogan’s como: “Con este producto, te sentirás un hombre de verdad”, “este es un producto pensado para nosotros, los hombres tal y como nos queremos sentir”, “Me encanta ser hombre”, “Porque nosotros valemos ser tratados como hombres”. Todas estas frases fueron tomadas de distintos medios de comunicación y manifestaciones femeninas comunes. Los hombres no necesitamos ninguna motivación extra para “sentirnos más hombres” o para “ser valorados como hombres”. Es extraño. Nosotros no sobre-apreciamos el valor del “ser hombre” ni le buscamos fines comerciales directos ni lo resaltamos socialmente como objeto de regocijo público.

Sin embargo, socialmente, el “ser mujer” hoy se ha transformado en un producto. Una imagen. Un status.

“Ser mujer” es al parecer una meta a la cual las mismas mujeres deben alcanzar. El movimiento feminista posmoderno ha surgido a la base del desprecio de la antropología más básica: El hombre y la mujer son diferentes. Por lo tanto, tienen distintas funciones sociales y familiares las cuales han sido flexibles a lo largo de los años y contextos historicos. Tenemos los mismos derechos hombres y mujeres, sin embargo, la obsesión social con la filosofía de la igualdad  ha ido gastando los rasgos  femeninos más importantes. Es por eso que la revolución moderna del aborto era una cuestión de tiempo. El privilegio femenino de gestar un nuevo ser humano llena de temor a una mujer moderna que ha aprendido a tener el control de todo, estando a la cabeza, siendo competitiva y dominante de su propio destino sin depender de nadie. El aborto entonces es una necesidad; el ser madre es un empleo más.

Lo socialmente cautivante de una mujer se redujo entonces a lo lindo que combina su maquillaje con su vestuario talla XS. La responsabilidad más grande de una mujer es el manejo de una empresa multinacional a la cabeza de la mesa gerencial rodeada de hombres de corbata. Una mujer es madura cuando se atreve a nuevas posiciones en la cama, cuando aprender a odiar a su ex pareja “por dignidad” y porque se fue a vivir sola.

Una ¿Mujer a la cabeza? ¿Autosuficiente?

Entonces el versículo “Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque fue tomada del hombre” se usa con alegría cuando se habla románticamente del matrimonio… pero en chicas cristianas se vuelve algo muy machista en la vida real actual.

Siempre al hablar de esto en ciertos lugares, se levanta el brazo de una jovencita en señal de pregunta: “¿Entonces las mujeres no podemos tener ninguna distracción en la vida que no sea el servir a nuestro marido? ¿No podemos tomar decisiones solas? ¿No podemos pensar? Acaso las mujeres no somos importantes? ¿Solo debemos soñar nuestra vida en función de conseguir y amar a un hombre? La respuesta para todas esas preguntas siempre es la misma: “No, eso no es así. Claramente no me entendiste.”

Somos distintos, pero complementarios. La feminidad se complementa con la masculinidad. Dios es mujer; asi como Dios es hombre. Los hombres no deseamos a una mujer autosuficiente, así como una mujer no espera a un hombre que no la necesite ni la desee. Nadie desea ser tratado/a como una “cosa”.

Por lo tanto: ¿Los ejemplos bíblicos de una mujer virtuosa… son machistas? No, para nada.

Queridas, miren las historias bíblicas. Las mujeres siempre demostraron ser maduras, correctas, transparentes, luchadoras por aquello que aman, tiernas, dóciles y radiantes. Detrás de cada hombre de Dios, hubo una madre, una abuela, una esposa cuyo trabajo fue silencioso, pero trascendente. Quizás el deseo de “ser vistas, triunfantes y poderosas” surge como protesta a una condición sumisa desagradable. Quizás la mirada femenina sobre las cosas importantes se desvío de las cosas importantes bíblicas, y comenzaron a amar las sociales modernas.

No existe el feminismo cristiano. No existe el masculinismo cristiano.

Existe un Dios. Una Fe. Un referente. Un amor. Una meta: Jesucristo.

Mujeres Cristianas: No se comparen a la mujer “Cosmopolitan” de hoy. Ustedes son de otra raza. Otro nivel. Otra mentalidad. Son el selecto grupo de los ojos del Padre. Pueblo escogido por Dios.

No se comparen a “la mujer” de este planeta. Ustedes son de otro planeta.

Son hijas del Rey (:

(Hombres, no nos hemos librado. Mi próximo artículo será acerca de nosotros)

 

/ Abraham Alarcón.

/ 25 Años.

/ abraham.alarcon.v@gmail.com

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