Dios nos libre

Entre Navidad y Año Nuevo tendemos a revisar el ciclo que termina, y proyectarnos al siguiente. Y de verdad que este 2015 nos tiene que hacer revisar muchas cosas; pero no quedarnos sólo allí, sino arribar a medidas reales; no cosméticas como el mundo político nos ofrece, aunque en el discurso parezcan tan revolucionarias.

El autor británico CS Lewis en uno de sus cuentos para niños relata el diálogo de los protagonistas, uno de los cuales expresa: “Ya habíamos pensado, dicho, sentido e imaginado suficiente. Era el momento de que se hiciera algo”. ¿Pero, qué significaba hacer algo? Simplemente poner manos a la obra, entre tanta cosa pensada, dicha, sentida e imaginada, pero realizarla de manera diferente a todo lo que antes se había intentado.

Quienes lideran este país, sean de Gobierno u oposición, deberían poner manos a la obra sin repetir los evidentes errores que han cometido, y que aun no hemos visto que reconozcan. Ya basta de seguir dorando la píldora cada vez que salen a la luz los actos vergonzosos en los cuales gobernantes, políticos, empresarios y líderes han estado involucrados, dando explicaciones inverosímiles que ni ellos mismos las creen.

No puede ser más evidente que ellos responden a intereses de grupos, tanto económicos como ideológicos, y que poco aportan a la salud del país. Un ejemplo: atacar el lucro y la desigualdad, apareciendo como servidores públicos pero recibiendo gruesos salarios es inconsecuente con el discurso. Ejemplos sobran. Si estos adalides de mentalidad relativista y pregoneros de lo nuevo son los que quieren proveernos de una nueva Constitución, entonces basados en sus propios ejemplos, podemos decir “Dios nos libre”. Por cierto que hay excepciones, pero que sólo confirman la regla.

Y somos el resto de la sociedad la que al fin de cuentas nos corresponde una responsabilidad mayor. Ya basta de dejarnos engañar por palabras que hacen cosquillas a nuestros oídos, pues sabemos que en realidad son ardides de los mismos que conocemos.

La acción en nuestro caso va a requerir armarnos de paciencia, prepararnos e informarnos conscientemente durante un par de años del actuar de cada líder y autoridad, y finalmente cuando llegue el momento, votar por aquellos que han mostrado coherencia, rectitud, visión de estado y honorabilidad, y no por aquellos que sirven a grupos de interés; a menos que a usted le representen muy bien ellos, o sea un ciego que no quiere ver. Según Jesús, éste es el peor tipo de ciego que puede existir.

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