¿El modelo o los administradores?

Rev. Andrés Casanueva

Faltan especialistas, recursos, la infraestructura es insuficiente. Y la gente sigue muriendo. Por si fuera poco, la cantidad de asesores recibiendo suculentos honorarios, y las pasantías al extranjero siguen, aunque se nos dice que “hay pocos recursos”. La gente muere o sigue sufriendo la crisis de la salud. ¿El problema es el modelo o quienes lo administran?.

Aunque ciertamente ya se están realizando recortes por la falta de recursos: 7 hospitales en la región deberán ser aplazados. La infraestructura deberá esperar, y por cierto los especialistas, bueno… para cuando se pueda. “Las cosas se hacen cuando se puede” decía mi abuelita.

Lo curioso es que ni los abultados honorarios de asesores ni su número, ni las pasantías sufren recortes. Eso sí, la gente común y corriente, aquella que cada día llena las urgencias y debe esperar mendigando pacientemente una atención “oportuna”, como buenos pacientes que son, siguen haciendo fila. Y para qué mencionar las listas de espera por cirugías o procedimientos necesarios y urgentes.

Las respuestas suenan morbosas.

Por otra parte, como lo expresaba un analista político, es descabellado seguir insistiendo en construir nuevos hospitales, cuando la crisis real va por otra vía. ¿Qué sacarían con tener enormes edificios vacíos si los actuales no se pueden completar con los profesionales necesarios? ¿O simplemente se pensó desconcentrar los actuales hospitales llevando pacientes a otros nuevos, donde deberían ser atendidos por los profesionales que no existen? Los asesores no atenderán a los pacientes. “Está mal pelao el chanco, compadre”, diría uno de mis amigos.

Jesús hablando de lo que significaba en realidad seguirle, como un compromiso de vida que podía costar la vida, recomienda a sus seguidores hacer los cálculos antes de emprender la tarea, so pena de que si se fracasa por desidia, todos se burlarían. El no hacer los cálculos del costo para finalizar la tarea sería necedad o en el caso de la política, populismo.

Al final de cuentas parece que de tan serios que como país creíamos ser, vamos siguiendo los mismos derroteros populistas de aquellos sobre los cuales nos hemos sentido absurdamente superiores. La responsabilidad la tienen quienes nos guían de manera incompetente, pero gracias a nuestra propia desidia como sociedad.

Para la próxima deberemos hacer el cálculo antes de dar el voto, independientemente del partido o bando que lo pida. Y no nos hagamos los tontos, pues por sus obras los conocemos muy bien.

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