Los niños como objeto

Rev. Andrés Casanueva – Pastor Anglicano

Al principio me costó creer que era verdad. Pensé que se trataba de una exageración más de las redes sociales. Por cierto me desconcertó pues la discusión se hizo entre gallos y medianoche, con poca transparencia (parece ser un deporte en el Congreso) en asuntos que afectan la vida de toda la sociedad. Pero aunque inaudito, era real: nuestros congresistas están decidiendo sobre un proyecto de ley eufemísticamente llamado de protección a la identidad de género, que ya no sólo tiene que ver con los adultos, sino incorpora como objeto a los niños.

¿De dónde surge esto? ¿Cuáles son las presiones para que sin cordura se piense que un niño o niña de pocos años tenga madurez para decidir sobre el sexo que le acomoda, permitiendo la eventual mutilación de su cuerpo, máxime sin haberse desarrollado psicosexualmente? Es parte del peligro de esta ley. Según el Colegio Americano de Pediatras, la implementación de este tipo de ley es abuso infantil.

Otro aspecto preocupante es que el Estado puede determinar el tipo de contenido de educación “de género” que nuestros hijos tendrán, provocando conflictos entre lo que reciben en el hogar y el adoctrinamiento escolar; gracias a esa ley el Estado tendría preeminencia. ¿No le suena a ideologías totalitarias de las cuales tanto abjuran enChile los parlamentarios?

¿Cómo es que llegamos a esto? Algunos dirán que es progreso. Pero más huele a manipulación e implementación de agendas externas avaladas una vez más por nuestros políticos y “expertos”.

¿Cómo lo hacen? Joseph Overton dice que las ideas políticas se pueden manipularpasando de lo impensable (cuestiones consideradas inmorales, extrañas, dañinas), a lo aceptable (haciendo pensar que eran normales antes), de allí se presentan como sensatas (se intenta que la sociedad acepte mostrándolas como avaladas científicamente), luego como populares (llevándolas concertadamente a ser aceptadas por una proporción de la población) y finalmente a ser leyes (donde los políticos las adoptan como parte de su programa). No cabe duda que nosotros hemos sido conejillos de indias de todo este tipo de políticas públicas. Un problema es que de esta forma se puede llevar a una sociedad a conductas desquiciadas pero legales y hasta populares.

Entonces me pregunto ¿hasta dónde piensan llegar? ¿Cuándo se detendrán? A esto es lo que los cristianos llamamos acciones malignas ante las cuales debemos prepararnos, y sin violencia, proteger a los nuestros activamente; junto con ello debemos rogar por nuestro país, cada día más lejos de la cordura que Dios demanda.

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