Me ha tocado

Por Enrique Martínez


Hoy muy temprano fui al consultorio de la ciudad para hacerme un examen de sangre preventivo que lo hago todos los años. En aquel lugar esperaban por atención desde la madrugada, muchas personas, especialmente de edad avanzada.


Esperando mi atención sentado en una silla verde oscuro muy helada, observada a las personas que esperaban con una paciencia magistral, algunos de ellos o ellas, con canas blancas, rostros demacrados, otros agotados, sufridos, enfermos, muchos quizás a pasos o a calles de partir de esta vida. Entre ellos algunos creyentes.

Algunos disimulaban sus dudas, temores, preocupaciones. Sus miradas estaban fijadas hacia la muralla infinita del recinto o hacia el suelo helado con una fría y opaca baldosa celeste oscuro, que exteriorizaba el desgaste propio de los años y de los calzados que reposaban sobre ellas por varias horas cada día. Sus bufandas y gorros de lana les servían para auxiliarlos del frio y para ocultar sus rostros resignados a su realidad, escasez de Dios y de dinero.

Al terminar mi examen, salí por un pasillo medio oscuro por una luz debilucha, malgastada por los rostros indiferentes que cada día pasaban por su entorno todas las mañanas. Vi una piececita pequeña en un lugar extremo del consultorio y afuera de ella decía: “Pan y Vida” y por curiosidad entre a ese lugar muy temprano y para mi sorpresa habían tres personas de edad avanzada tomándose un vaso de café con leche caliente y comiéndose unas galletas dulces para recuperarse de la extracción de sangre y del frio agudo en la mañana. Las dos personas que atendían eras cristianas. Con amor y dedicación me entregaron mi vaso recuperador, mis galletas y un tratado del Buen Pastor. Muchas bendiciones para Ustedes les dije a esas hermanas de oro, de zafiro, de diamantes y de esmeraldas celestiales de Jehová.

Quede emocionado. Dios me toco y me confirmo donde debemos estar. En que debemos dedicar nuestro tiempo. Cual debe ser nuestra prioridad y motivo de existir.

Espero que la realidad chilena mejore en las jubilaciones para los pensionados y jubilados con pensiones mínimas, que solo reciben un escaso dinero para sobrevivir. Para ellos, que los remedios y la salud disminuyan en valor en este país que esta deteriorado por la corrupción. Y que no solo algunos estén mejor, bien atendidos y que rara vez esperan de madrugada una atención. Falta equidad, justicia y sabiduría. Es también una realidad mundial.

Que nuestro llamado sea Buscar la Presencia de Dios. Que nuestro llamado sea predicar y visitar a los que no les conocen. Que nuestro llamado sea la misericordia. No perdamos tiempo en distractores, reuniones, asociaciones, agrupaciones, charlas que solo nos llenan de información, de conceptos vacíos o que solo buscan (no todos) lo material o un lugar en este mundo incierto.

Salgamos! Vamos! Oremos! Demos! El mundo nos espera. Llevemos un vaso de café con leche para paliar el frio y una palabra de Dios en un mundo incierto, frio y enfermo, que con ansia nos esperan y con desvelo, desde la madrugada.

///Me ha tocado, si me ha tocado 
y ahora sé que el Salvador, sana, salva 
y viene por mí, me ha tocado 
Cristo el Señor///

Bendiciones

Enrique M.

Santiago de Chile

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