Ni remordimiento ni culpa

Rev. Andrés Casanueva – Pastor anglicano

 

“… se suelen mostrar egocéntricos, manipuladores y oportunistas y, sobre todo, con carencia de remordimientos y culpabilidad en sus actos cotidianos…”. “son conscientes de lo que hacen, no dando importancia a los daños personales o materiales que puedan causar”.

Cuando estaba leyendo ese texto, me sorprendió la semblanza a la que hacía referencia, pues podría ajustarse a la descripción de muchos de quienes toman decisiones en distintas esferas de nuestra sociedad, independientemente de su color político, rol social o ubicación.

Lo interesante es que esa descripción corresponde a la de un pirómano. A los que sufren esta patología, dice el texto, no les importa que con sus actos provoquen pérdidas humanas, materiales o incluso desequilibrios ecológicos, aunque no necesariamente sientan placer al provocar daños o dolor ajeno, como sí ocurriría en otros tipos de trastornos.

Seguramente no son líderes políticos los que están detrás de esta catástrofe incendiaria en Chile. Pero el actuar de muchos de ellos sigue provocando otro tipo de incendio; un incendio moral que destruye todo a su paso, dejando pérdidas irreparables. Cuando veo los “avances” en materias legislativas en nombre del progresismo y las libertades, los actos de corrupción cotidiano, el afán por destruir la familia, la falta de interés por la muerte de seres humanos, etc. me doy cuenta de que al parecer muchos de quienes tienen roles de liderazgo hoy en nuestro país, potencialmente serían exitosos pirómanos.

Pero si somos honestos, es una descripción que cada día se ajusta más al perfil de toda la sociedad.

Por cierto y sin embargo, no creo que esta situación que está viviendo nuestro país sea un castigo divino, sino más bien puede ser descrita como el resultado de un amplio espectro de conductas, que van desde el descuido, pasando por la negligencia, la inoperancia y llegando, por las características intencionales que parecen tener muchos de los incendios, al desquiciamiento individual en medio de una sociedad que cada día parece estar más desquiciada también.

De acuerdo a la Biblia, sea o no aceptado por muchos la existencia de Dios, la realidad del Cielo así como la del infierno, éste último se describe como un lago de fuego eterno. Al ver las imágenes de los incendios, no puedo dejar de pensar que nuestra carencia de remordimientos y culpabilidad hace que actuemos como una sociedad enferma, arrastrando a toda una generación hacia la auto destrucción moral. Y aunque se rían de lo que la Biblia dice, el fin último de muchos será justamente el que ella advierte.

 

 

 

Pin It

Los Comentarios están Cerrados