Opinión personal sobre la ONAR y los Consejos Pastorales

(Para los que sepan, entiendan y les interese).

Luego de la promulgación de la Ley de Igualdad religiosa y sus normativas, se creó, personalmente creo que con un buen espíritu, la ONAR (Oficina de Asuntos Religiosos) que tenía como orientación tratar todos los asuntos relativos a las relaciones entre los diferentes credos y el Gobierno de turno.

Pero como todas las cosas que el hombre toca, por muy piadoso que éste sea, al poco andar se afectó el espíritu original y esa oficina se convirtió en una oficina más para pagar deudas políticas o granjearse lealtades por la vía de los ofrecimientos de recursos, cargos, propiedades o prebendas de todo tipo.

Y lamentablemente la iglesia Evangélica no ha estado ajena a esta manipulación, cayendo en manos del Gobierno de turno. Por ejemplo, las dos grandes unidades pastorales de la región metropolitana representan hoy en día los intereses de la Alianza o la Nueva Mayoría. Y sus líderes tienen compromisos con una u otra de las ideologías de base subyacentes en esos conglomerados políticos, siendo entonces la lealtad a dichos bloques, anteriores y superiores a las lealtades que muchos de estos Obispos, pastores y lideres evidentemente tienen con el Evangelio.

Hasta el Te Deum metropolitano da cuenta de ello, pues aunque se mencionen algunas cuestiones al pasar que parecen ser contrarias a las medidas del bloque gobernante de turno, solo hacen guiños a quien alimenta por medio de recursos o propiedades fiscales a dichos lideres para que se mantengan en sus puestos. Bacon decía que es muy difícil hacer compatibles la política y la moral. Y no debemos olvidar que la Iglesia debería ser el baluarte moral de la sociedad. Sin duda la alianza entre un Gobierno (sea cual sea) y la iglesia siempre tiene algo de manipulación, que va en detrimento de la misma iglesia.

Lo triste es que muchos de nuestros honestos y bien intencionados hermanos y lideres en regiones caen en lo mismo, aceptando las convocatorias de la ONAR en cada región a mesas de diálogo o espacios de fraternidad, muchos de los cuales son liderados por negociadores políticos y no por fieles creyentes. Y como resultado llevan la división a la iglesia.

Esa es una de las razones por las cuales los Consejos Pastorales que no hemos sido politizados en regiones, no tenemos relación ni con las oficinas regionales de la ONAR ni con los grandes Consejos Pastorales de la región metropolitana.

Pero en lo personal y de manera responsable, quiero hacer un llamado a nuestros hermanos, pastores, líderes y obispos a no caer en la sutil manipulación y menos en los cautivadores ofrecimientos de estos negociantes, cuyo fin es diluir aun más la defensa de los patrones absolutos que la Palabra de Dios demanda de sus hijos, como única forma de ser sal y luz en un mundo oscuro.

En la paz de Cristo

Rev. Andrés Casanueva

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