Paz a ustedes

Rev. Andrés Casanueva – Pastor Anglicano

Hace sólo una semana el mundo cristiano celebró la Pascua de resurrección. En nuestra región hubo muchas expresiones de esa celebración, desde piadosas procesiones hasta la vorágine por la compra de pescados y mariscos, demostrando así que aun quienes no reconocen el sacrificio del Hijo de Dios colgado en la cruz del calvario, se “colgaron” de la fecha, simplemente buscando disfrutar de un feriado tranquilo.

Pese al tiempo de descanso para unos y reflexión para otros, nuestra región sigue sin disfrutar paz.

Luego del feriado, el Censo que debía darse sin contratiempos para colectar información sobre la población regional y nacional, se vió afectado en algunos lugares, demostrando así una vez más que estamos muy lejos de alcanzar la paz.

Si miramos hacia fuera, nos encontraremos también muchos lugares del mundo, como dijo Jesús “con guerras y rumores de guerra”. Luego de esto, continuó, aun no vendrá el fin, pero irremediablemte llegará.

Sus certeras palabras y los actuales hechos llevados adelante por individuos, grupos o gobiernos, evidencian que alcanzar paz en el mundo es una quimera cada día más lejana, pese a las buenas intenciones de almas generosas dispuestas a tranzar, y aun dejar de lado sus propios dolores, en aras de avanzar en conseguir esa efímera paz.

Dice la Biblia que los días siguientes al Domingo en que Jesús resucitó, se apareció en cuerpo tangible a sus discípulos. Estando así reunidos y temerosos por todo lo que había pasado en los días previos, Jesús se puso en medio de ellos, y lo primero que les dijo fue “Paz a ustedes”. Seguramente sus discipulos se preguntaron: ¿Se puede tener paz en medio del temor? Pero Jesus les volvió a insistir: “Paz a ustedes”, evidenciando cuán importante es para Dios la paz. Después les envió su propio espíritu, para cumplir la tarea que les encargaría, y para darles paz en medio de las situaciones más caóticas que en el futuro ellos vivirían.

Hoy nosotros quizás nos preguntemos, ante la trastornada situación de muchos lugares, y la pérdida de paz como la vivida en la región, ¿es que en realidad podemos tener paz?

Sí, Jesús lo asegura e insiste en ello. El punto es que debemos entender que sólo Cristo resucitado puede proveernos verdadera paz, la que nos permitirá enfrentar las tormentas de la vida y trabajar por la paz; y aun en medio de un mundo que se cae a pedazos, quienes hemos puesto nuestra confianza en Él, podremos disfrutar de esa paz que el mundo no entiende ni puede dar. Oro para que ese Cristo que llega a usted resucitado y real pueda proveerle paz verdadera, y ésta se extendienda a su vida, a nuestra región y al mundo.

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