Reflexiones en torno al conflicto “Estado­Mapuche”

Artículo elaborado por Eduardo Luco Gamboa/Daniel Barrientos Maldonado.
Ambos miembros y coordinadores de la Comunidad de Reflexión Cristiana.

El Señor le exigió al profeta Isaías gritar fuertemente, sin miedo, en su nombre, el ayuno que a mí me agrada consiste en esto…..” << En que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo, en que dejes libres a los oprimidos y acabes al fin con toda tiranía,en que compartas tu pan con el hambriento y recibas en tu casa al pobre sin techo>>…”(Is 58:6)

Jesús mismo al comenzar su ministerio, reunido ante la comunidad, leía la profecía del profeta Isaías y la asumió diciendo “me ha ungido para predicar libertad a los cautivos”, esto nos muestra a un Jesús que conoce claramente la finalidad de su ministerio y los alcances que debe tener,  aun estando sujeto histórica y temporalmente.

Desde hace algunos años, la sociedad Chilena viene considerando lecturas de lo que se ha dado en denominar “el conflicto mapuche”, declaración unilateral injusta que pasa por alto una responsabilidad histórica en la estructura de la tenencia de la tierra, desde que llegaron los españoles hasta el día de hoy, lo cual refleja el profundo desconocimiento del trasfondo de un proceso lleno de tropelías en torno a nuestros hermanos mapuches.

La biblia en el libro del profeta Miqueas, establece una declaración que sintetiza magistralmente lo que es el propósito del evangelio en la vida del creyente, relevando la importancia de la justicia en la vida del creyente: “Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide

Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.” Mi (6:8).

 

John Rawls, el Filósofo de la Justicia, comienza su teoría de la Justicia con el siguiente postulado: “La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento” es la misma valoración de la verdad y Justicia que Dios exige en su peregrinaje a quien pretende seguir al Galileo. (1)

El hecho de ser hijo de Dios no nos transforma en pasivos sujetos abstractos que viven en las nubes de la teoría de las ideas, eso es más bien platonismo (de los cual también tenemos bastante), más bien es un vuelco por completo en el intento de “ser sal y luz” ante una sociedad escandalosa que se corrompe y se hunde en la ausencia de esperanza.

Las enseñanzas del Maestro poco hablan de ritualidades, el énfasis de sus palabras y actos estuvo en vivir un amor permanente hacia Dios y el prójimo, entendiendo que cuando actúo con amor hacia otro ser humano lo hago con Dios (Mateo 25:35 al 40), su teología parte de la praxis, más que una ortodoxia, Jesús nos muestra una ortopraxis al reunirse con publicanos, pobres, ricos, personas de mala reputación e ”inmundos”.

El referente que legitima la vida y la dignidad de ésta es Dios, de Él brota la vida, si la vida humana viene de Dios, entonces todo acto humano que la denigre o vulnere injustamente, es repugnante y violenta la causa primera de ella, en este contexto es esencial el compromiso profético de los cristianos que anuncia la dignidad de la vida humana, denuncia las acciones injustas que la lesionan y actúan para corregir conductas impropias, no podemos obviar las palabras y conductas subversivas de Jesús al oponerse a las injusticias que sufrían los oprimidos de su época, tales como las mujeres, los pobres, los enfermos y todos los que se encontraran en posición periférica respecto del templo en Jerusalén, donde se había concentrado el poder moral  y religioso en ese momento.

El conflicto chileno mapuche se inició con la ocupación militar del territorio mapuche por parte del Estado chileno a mediados del siglo XIX, se consolidó con la ocupación definitiva en 1883 mediante la eufemísticamente denominada “Pacificación” de La Araucanía, que nada tuvo de pacífica. Si un Estado llega por la fuerza a otro país soberano, como lo era el país mapuche, y usurpa el 90% de su territorio, se apropia de su riquezas naturales, vulnerando sus derechos, relegando a sus habitantes hasta las periferias, alejados del centro territorial y político ¿No tendrían los mapuches el derecho a llamarle a eso delincuencia rural?

¿No es delincuencia rural el proceso de contrarreforma agraria, llevado a cabo por la dictadura, que despojó a los mapuches de 152 mil hectáreas que les habían sido restituidas por el gobierno de la Unidad Popular?. Es terrorismo de Estado la represión experimentada por el pueblo mapuche por militares y agricultores; y es violencia estructural también la consolidación de la industria forestal en su territorio; de las centrales hidroeléctricas, las carreteras, los vertederos, las plantas de tratamiento de aguas servidas, la pesca industrial y prospecciones mineras. (2)

Gran parte de este problema se ve permeado por el techo ideológico extremista instalado por la fuerza en nuestro país, el cual desde el año 1973 sufre cambios considerables en dos ámbitos principalmente 1) El Político Institucional y el 2) Económico Social. En torno al primero se produce una concentración total del poder político y una concepción de la democracia de carácter eminentemente instrumental, autoritaria y protegida, mientras que en lo económico un Neoliberalismo sin escrúpulos.

Esta concepción política económica y social impuesta por la fuerza se ha instalado como una “verdad absoluta”, en un país sin prensa libre, al punto que la vida cotidiana es entendida en gran parte por estas lógicas y desde ahí muchas lecturas han nacido, esta es la causa de la discriminación racial jurídica, que se expresa en la aplicación a priori de la ley antiterrorista a los Mapuches, y los medios que son propiedad de los grupos económicos que han saqueado este país, por cierto hacen lo suyo, en relación a difundir esta idea tan distorsionada, desinformando tendenciosamente a una opinión pública que por estar adormecida, es incapaz de tener una opinión fundamentada.

Lamentablemente en nuestro país se le da un fuerte énfasis y castigo a los actos violentos sin tomar en cuenta el estado de violencia en el que vivimos, cuya existencia es causa de los actos desesperados de parte de quienes sufren la peor discriminación, la legal, que por ser legal termina por volverse legítima para la masa que nada cuestiona. Las constantes injusticias sociales son tan o más violentas que una barricada, su ejercicio daña por más tiempo y a mayor cantidad de familias que tras décadas de opresión justificada por el “progreso” (¿para quién?),no ven otro modo de manifestarse que actos agresivos contra la pseudo armonía de esta holográmica realidad.

Rodolfo Stavengahen y James Anaya, relatores especiales de las Naciones Unidas para los pueblos indígenas han sido precisos en señalar que la legislación antiterrorista, implementada ante la supuesta existencia del terrorismo mapuche, ha atentado contra cualquier tipo de juicio justo. Ben Emmerson, relator especial sobre la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo, fue aún más allá, al puntualizar que la Ley se ha convertido en parte del problema y no de la solución del conflicto.

Por lo mismo, enfatizó: “todo uso de la ley Antiterrorista debe cesar inmediatamente”. (3)

Lo que la ONU comenta en el citado informe, debiese atraer nuestros esfuerzos y reflexiones en lo que respecta a la valoración del Derecho a la propiedad de la tierra y la territorialidad.

El Teólogo Juan Stam hace una interesante reflexión en torno al capitalismo y el derecho a la propiedad, situando su atención en Levítico 25 que es especialmente importante: “La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra es mía y ustedes no son más que forasteros y huéspedes” (Lv 25:23 NVI). El pensamiento hebreo tomaba con total seriedad el hecho de que todo sin excepción pertenece a Dios. “De Yahvé es la tierra y todo cuanto hay en ella” (Sal 24:1),y nosotros no somos dueños sino mayordomos del Dueño que nos permite ser huéspedes en su casa.

Este concepto, profundamente bíblico y muy radical, no deja lugar a la primacía del concepto de propiedad privada que domina en el capitalismo. El derecho a la propiedad no es absoluto; más bien, bíblicamente, no existe. La posesión no es derecho sino gracia. (4)Prueba de ello es el sentido de comunidad que se desarrolla en la Iglesia primitiva, una contracultura a lo que el capitalismo predica hoy en día: “tenían todo en común” (Hech 2:44) y es algo que continuó desarrollándose, instándonos sobre todo el compartir con los pobres (Gal 2:10).

El cristianismo por lo tanto se identifica con los desposeídos y con aquellos que son víctimas de una sociedad que estructura injustamente (ver el fuerte énfasis del profeta Amos y el de Miqueas) y trabaja activamente por superar dichas situaciones, es por eso que considero apropiado no solo orar por nuestros hermanos mapuches, sino comenzar por desmitificar el conflicto, entendiendo y difundiendo sus raíces en la injusta usurpación de sus tierras y el intento de destruir su cultura, hechos concretos que dicen relación con un acercamiento histórico al problema y comprender a Dios mucho más allá de un templo, el amor de Jesús por la justicia, muy lejano a lo que se promueve hoy en día, pues lamentablemente muchas congregaciones han reducido su “servicio” a Dios a la mera asistencia eclesiástica, vale decir que servir a Dios significa “ir a la iglesia” convirtiéndolo el lugar de reunión en una suerte de fortaleza para huir del mundo. Con actitudes como esta nos rebelamos a la doctrina de Cristo, quien nos envía a hacer discípulos en todas partes mostrando así el amor al prójimo.

Existen hechos de violencia por ambos bandos, que son indesmentibles y talvez injustificables, pero a priori culpar al pueblo mapuche es un grave error que los estigmatiza, Dios nos de

Sabiduría para contribuir desde nuestras realidades a solucionar este conflicto.

 

Trabajos citados

  1. Rawls, John. Teoría de la justicia. s.l. : Fondo de la Cultura Economica, 1971.
  1. Derechos Humanos : En La Araucanía hay Terrorismo de Estado. Tricot, Tito. Santiago, Chile

:Radio UdeChile, 2016.

  1. NACIONES UNIDAS, CONSEJO ECONOMICO Y SOCIAL. Comision de Derechos Humanos  

,Cuestiones Indigenas, Mision a Chile. 2003.

  1. Stam, Juan. www.juanstam.com. Biblia y Capitalismo. [En línea] 2009.
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