El remedio que contagia la enfermedad

Rev. Andrés Casanueva – Pastor evangélico

Cada vez que escucho la palabra “experto” tiemblo. Han sido expertos quienes implementaron un modelo económico individualista en Chile, y otros expertos proponen formulas contrarias que no han dado resultado en ninguna parte. Hoy quienes toman decisiones gravitantes en nuestro país oyen la voz de los expertos para justificar sus propias ideas e intereses, olvidando que otros expertos tienen planteamientos contrarios. Ellos tiene la economía, la sociedad, la educación, la salud y cada área donde han metido mano, al borde del colapso.

Recordemos sólo algunos ejemplos: expertos diseñaron el puente Cau Cau siendo un hazmerreir ingenieril; expertos redefinen la biología y la psicología contra toda lógica natural; expertos propusieron el Transantiago que desangra las arcas fiscales; expertos plantean el diseño vial de las ciudades y las tienen colapsadas; expertos impusieron el sistema previsional que hoy denigra a quienes han trabajado toda una vida; expertos dijeron que la industria forestal sería beneficiosa pero las tierras se han empobrecido afectando las aguas, enriqueciendo sólo a algunos; expertos nos dijeron que el sistema interconectado de represas hidroeléctricas bajaría los costos de la electricidad, y hoy pagamos uno de los costos más altos del continente.

Podríamos seguir dando ejemplos que le aseguro serían interminables. Es que en realidad los expertos no son neutrales. Ellos, respondiendo a jugosos incentivos, sirven a intereses de minorías. Por ello creo que la mayoría de los expertos son hoy parte del problema que enfrentamos.

Luego de ver las huellas del expertizaje tiemblo al pensar que ahora se quiera traer expertos a una Mesa de Diálogo regional; que se sigan invitando expertos para asesorar a diferentes ministerios; que expertos sean convocados a resolver problemas de salud, educación, previsión, etc. Al parecer este remedio parece ser peor que la enfermedad.

La Biblia habla de los expertos como aquellos que son sabios en su propia opinión. Caer en manos de éstos es tan nefasto cómo desconocer que quien dice traer el remedio sólo contagia la enfermedad.

Creo que a la mayoría de los expertos, así como quienes son sus mecenas, se las ha olvidado que el desarrollo debe responder a una escala humana antes que política. Por eso el Evangelio no tiene comparación, pues responde primeramente al drama humano y no a orientaciones ideológicas de grupos. Además no usa expertos sino gente que ha vivido esos dramas que ayuda a resolver.

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