Sólo el comienzo

​Rev. Andrés Casanueva

Llama la atención la tenacidad en el área de teorías de género así como promoción del aborto, de parte de los organismos internacionales como la ONU, que promueven y pautean a los gobiernos de cada país, en muchos casos como el nuestro con la complicidad de los actuales gobernantes, y en otros presionando por la vía de “sanciones” internacionales. Algo interesante es que quienes manejan dichos organismos no se basan en decisiones mayoritarias de los mismos países, sino en intereses de grupos de mucho poder que tienen agendas internacionales establecidas y que hoy dirigen “los destinos del mundo” desde el mismo poder económico, existiendo una peligrosa complicidad. 

Se nos ofrecen estudios serios por parte de expertos en el área, pero como hemos visto, muchos expertos influyentes tienen intereses que más bien les hacen ser expertos en manipulación que en sus propias áreas de acción. Cabe preguntarse, como lo hace la socióloga alemana Kuby, cuáles son las intenciones finales de quienes buscan globalizar la ideología de genero.

Debo recordar que cuando surge la teoría de género en el mundo se pensó en lograr equiparar de alguna manera el nefasto trato de que era objeto la mujer. Sin embargo hoy junto a una reivindicación de derechos femeninos ante los cuales nadie consciente podría discrepar, también se nos vende en el mismo paquete una enorme gama de otras orientaciones ideadas en el último tiempo, junto con “derechos” de acción y decisión frente a la sexualidad individual.

Reconozcamos que hemos ido de un extremo a otro en el tema: en tanto la iglesia con una muy mediocre lectura del texto bíblico ha satanizado la sexualidad humana, estableciendo extrañas culpabilidades, por otra el progresismo ha considerando la sexualidad como un aspecto tan trivial y sin valor que llega a animalizar las conductas sexuales, empujando a la experimentación abierta e indiscriminada del sexo a menores de edad. 

En ese contexto se explica el libro anterior del Movhil en que se animaba a experimentar relaciones homosexuales entre jóvenes; el libro orientado a pequeños mostrando lo “normal” de tener dos padres del mismo sexo, y ahora el libro que “responde” a tantas inquietudes de los jóvenes sobre las diversas formas de hacer sexo “seguro”. Créame,  es sólo el comienzo. 

Pero no se extrañe de que un día sus hijos le pregunten porqué no podrían tener relaciones sexuales con usted (padre o madre). ¿Y es que acaso podría usted responder que esto es incorrecto, si se les sigue bombardeando con ideas de que frente al sexo sólo hay convencionalismos sociales, y usted lo acepta?

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