Un Universo Paralelo

Rev. Andrés Casanueva – Pastor Anglicano

Nos relatan los evangelios que miles de personas seguían a Jesús, quien movido por amor genuino, respondía a las verdaderas necesidades de la gente, desde las externas y concretas hasta las más profundas y espirituales. Según un autor “Su ministerio tenía una preocupación integral y genuina por las personas; (él y sus seguidores) estaban volcados a atender sus problemas, renunciando incluso a su descanso para enseñar al pueblo y suplir sus necesidades”. ¿Por qué lo seguían tantas personas? Continúa el autor: “Probablemente nunca habían sentido un cuidado tan cercano de parte de sus líderes políticos o religiosos”.

Las reales e impactantes circunstancias que como país hemos enfrentado desde hace algunos años como terremotos, tsunamis, incendios forestales, corrupción cruzada, violencia en nuestra región, abusos hacia mujeres y niños (hasta de entes gubernamentales), hacia comunidades indígenas, uso indiscriminado y desmedido de recursos naturales que enriquecen sólo a algunos, gran porcentaje de la población que vive aun en condiciones miserables, comercialización de la salud, de la educación y hasta de un bien público como lo es el agua, atentados flagrantes a la dignidad de la vida humana bajo la careta sonriente de libertad de elegir, etc. son cuestiones concretas, reales y que impactan la vida de todos y cada uno de los miembros de esta sociedad.

Frente a ello y muchos otros aspectos de la cotidianeidad que podríamos mencionar, somos testigos, a pesar de las palabras cercanas de “nuestros representantes”, de los verdaderos intereses de esa clase política, que vive – y disfruta – a espaldas de lo que enfrenta el resto de nuestra gente.

Un deporte que se ha establecido con fuerza en el Congreso es el de las comisiones investigadoras, pero que en realidad se han vuelto sólo trincheras desde donde se enfrentan (hasta nuestro agotamiento), sus propias posturas planteando que quieren cuidar a la gente, pero que en realidad no avanzan para resolver los dramas concretos del país.

Las coaliciones de Gobierno y oposición han demostrado en los últimos años ser no sólo inoperantes, sino además no tener interés genuino – pese a sus medidos discursos – en las necesidades integrales de las personas. Al parecer y luego de tanto discurso, la clase política nos sigue enredando de muchas maneras, y no ha aprendido nada, o no le interesa nada, que no sea aferrarse al poder o conquistarlo para seguir disfrutando de sus prebendas, y con ello seguir viviendo en un universo paralelo.

 

 

 

 

 

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