Vida para Cholito, muerte para un bebito

Ándres Casanueva – Pastor Anglicano.

Hace pocos días en todo el país y en nuestra ciudad se realizó una marcha reivindicando el “derecho de los animales” frente al maltrato de que han sido objeto éstos de manera persistente, sobretodo por parte de individuos esquiciados. Cholito fue una víctima de ese “trato inhumano”, lo que de por sí ya es contradictorio en términos conceptuales, pues se propone que el humano no actúa como tal sino como animal cuando se desquicia, pese a que los animales instintivamente parecen tener mejor conducta.

De acuerdo a la Biblia, al ser humano (hombre y mujer) creado a imagen de Dios, se le dio autoridad para gobernar la creación. La misma, constituida por todo el reino animal y vegetal, estaría bajo su responsabilidad y cuidado. La palabra usada es sojuzgar, que define “gobernar juntamente con otro o a nombre de otro”; el ser humano debía sojuzgar junto o a nombre de Dios. El dominio sobre animales se delegaba para cuidarlos y usarlos de manera

justa, y aun compasiva. Que el ser humano sea un ser “superior” no significa que tenga derecho a maltratarlos o usarlos de manera indebida, sino más bien contemplarlos como los ve Dios. Ello implica actuar como Dios actuaría.

Dado que Dios no abusa de su creación ni usa insensatamente los recursos (explotando o derrochando), ésta sería la norma que el ser humano tendría sobre la creación, y estaría obligado a dar cuenta de ello. Evidentemente no implicaba maltrato ni violencia; en el plan original era traer el mundo y sus variados elementos para el servicio de Dios y bien de la humanidad. El uso indebido o maltrato de la creación es el resultado de lo que la Biblia define como pecado, que es la rebeldía que lleva al quebrantamiento del mandato original.

Se produce una rebeldía cuando la voluntad humana acogiéndose a su propia libertad de elegir rompe el plan original de Dios, ya sea para maltratar o eliminar la vida.

Las últimas manifestaciones, sin embargo cruzan de lo moralmente correcto a lo absurdo, pues muchos de quienes abogan por los derechos de estos “hermanos menores” por ser seres indefensos e inocentes, no tienen el menor reparo en apoyar acciones que atentan contra el ser humano indefenso e inocente que está en el vientre de su madre.

En el plan original de Dios, la vida del ser humano es sagrada y superior, y atentar contra ella a nombre de las libertades humanas, en cualquier momento de existencia cruza de lo moralmente correcto a lo absurdo; cuando además se legaliza se llega al nivel del desquiciamiento social, infinitamente peor que el maltrato animal.

Pin It

Los Comentarios están Cerrados